Por Abigail Durán
📍 Octubre, 2025.
El marketing se aprende en un día, pero se practica toda la vida.
-Philip Kotler
¿Para qué sirve el marketing? Seguramente piensas en publicidad, logos o redes sociales. Ahora, si te digo que el marketing ha evolucionado desde vender productos hasta construir personas y reputaciones, quizá te sorprenda.
Philip Kotler, el padre del marketing moderno, explica cómo hemos pasado de enfocarnos en el producto a enfocarnos en las personas. En el Marketing 1.0, el objetivo era vender productos. Punto. Las empresas pensaban: “Si lo fabricamos, lo comprarán”. El consumidor no importaba demasiado; su motivación era básica: obtener algo que funcionara.
Luego llegó el Marketing 2.0, donde el foco pasó a ser el consumidor. Las marcas comenzaron a estudiar sus deseos y necesidades. La motivación ya no era sólo funcional: querían sentirse comprendidos y valorados. Después vino el Marketing 3.0, que empezó a hablar de valores y propósito. Las marcas debían conectar emocionalmente, humanizarse y generar identidad.
Con el Marketing 4.0, la digitalización cambió las reglas. Ya no bastaba con conectar; había que estar presente en múltiples plataformas, escuchar, interactuar y adaptarse a cada contexto. Y aquí estamos en el Marketing 5.0, donde la revolución no es la tecnología sino la persona. Las marcas ya no son sólo exclusivas de empresas; ahora las personas pueden ser marcas, y sí, su reputación puede viajar de industria en industria, de red social a proyecto, de país a país.
Y aquí viene el error que muchos cometen: pensar que una marca personal es sólo un logo o una identidad gráfica. Sí, sigue siendo importante, pero la mayoría de los profesionales ni siquiera saben que ya tienen una marca: todo lo que hacen, dicen o proyectan habla por ellos.
Aquí es donde entra la marca multifacética. ¿Qué significa? Muy simple: que tu marca pueda adaptarse a cualquier ambiente, situación o contexto, sin perder coherencia. Y con la imagen pública, esto se logra a través de cómo te vistes, cómo hablas, cómo negocias tu valor, cómo te mueves, cómo usas tu voz y tus palabras. Cada gesto, cada acción, cada decisión construye tu reputación y fortalece tu marca.
Si estás pensando en emprender y no sabes si invertir en marca personal o empresarial, la respuesta es simple: depende de tus objetivos. Ninguna es mejor que otra; cada una tiene su propósito. La marca personal requiere tiempo y esfuerzo porque se basa en reputación, pero sus frutos son universales: no importa la industria, tu audiencia te seguirá. Piensa en Oprah, Michael Jordan, Messi, las Kardashians: sus marcas personales trascienden cualquier producto o industria.
En cambio, una marca empresarial busca satisfacer necesidades específicas del consumidor y suele ser más difícil trasladar su reputación de un sector a otro, por eso muchas empresas terminan creando nuevas marcas o integrando marcas existentes a nuevos grupos.
En mi servicio Incendiaria, ofrezco acompañarte a construir tu marca 360: desde crearla desde cero hasta entregarte tu manual de marca personal. Todo basado en la imagen pública, con estrategias de comunicación, vestimenta, lenguaje corporal y presencia que te permitirán proyectarte de manera coherente y poderosa. También puedes inscribirte a mi Bootcamp Marca Bruta, donde aprenderás a crear tu marca personal de manera estratégica, profesional y multifacética.
Porque si tu marca personal sigue siendo sólo un logo… lo siento, pero vamos perdiendo.